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¿Estás evaluando la posibilidad de aprender un segundo o tercer idioma? Si es así, seguro hay muchos pensamientos que rondan por tu cabeza. Desde el monto de la inversión hasta el idioma que te conviene aprender o lo que buscás lograr con este. Lo cierto es que, al final del camino, cualquier esfuerzo energético y monetario valen la pena cuando se trata de estudiar otra lengua. Sin embargo, si aún así estás dudando y necesitás un último empujón para emprender esta aventura te recomiendo leer las siguiente razones ya que seguro termina de convencerte. 

Resignifica tu mundo

Las características de cada idioma nos dicen mucho acerca de las personas que lo hablan. Después de todo, son una manera de jerarquizar el mundo así que, ya desde la sintaxis o desde la selección de palabras, es posible visualizar un poco de esa nueva cultura. Por ejemplo, en portugués hay dos formas para decir lo que en español sencillamente se resumiría con el verbo “jugar”. Por un lado está “jogar”, que se usa para disciplinas deportivas y, por el otro, “brincar”, que está dirigido a las actividades infantiles. Se podrían mencionar infinidad de casos similares pero la conclusión sería la misma: las lenguas determinan a qué nombramos y cómo lo hacemos.  

Lo mejor es que, en medio de estos laberintos de palabras y oraciones, también descubrirás particularidades de tu propia forma de hablar. Graciosamente, aprender otro idioma te hace volver a estudiar el propio pero desde una perspectiva diferente. Te ayuda a entender aspectos de tu cultura que quizás antes pasabas por alto.

Te ayuda a nivel laboral

Posiblemente este es el punto más pragmático de la lista pero también uno de los más atractivos para muchas personas. Si bien puede o no ser tu razón principal para estudiar una lengua es innegable que aumenta tu visibilidad laboral. Hay múltiples puestos de trabajo en los que se solicita o se sugiere cierta fluidez en determinados idiomas.  

Pero, ¿cuál es la mejor opción para potenciar tu carrera? Creo que, al pensar en una lengua con mucha salida laboral, nuestra primera respuesta sería el inglés, el chino o, si vivís en latinoamérica, el portugués. Pero a decir verdad no hay una respuesta definitiva ya que depende de cada individuo. La decisión final no es para nada sencilla pero siempre es bueno evaluar tus planes de vida o las mismas necesidades de tu rubro. Puede ser que lo tuyo es el francés, el ruso o el alemán. 

Amplía tu círculo de gente 

El aprender un idioma puede llevarte a conocer personas con las que, de otra forma, te hubiese sido imposible entablar cualquier tipo de conversación por la barrera del lenguaje. Estas relaciones son muy especiales ya que suelen venir acompañadas con un intercambio cultural que nutre la cosmovisión del mundo que tienen todas las partes involucradas. Al final, tanto la instancia de aprendizaje como el momento de la práctica te cambian profundamente como ser humano. Eventualmente, hablar ese idioma se vuelve una especie de superpoder del cual es inevitable no sentirse orgulloso.  

Además, gracias a la globalización, cada día es más sencillo contactar con personas que se encuentran geográficamente alejadas de vos. Es cierto que lo mejor siempre será viajar para conocer los lugares en vivo y en directo, pero si eso resulta imposible también existen muchas otras posibilidades para conectar con otras culturas a distancia. Hoy se puede pensar en pasantías, cursos online e incluso voluntariados llevados a cabo desde la pantalla de tu computadora. 

Puede ser realmente muy divertido 

A veces, en la necesidad porque todo tenga un fin, perdemos la oportunidad de ver la parte recreativa detrás de cualquier aprendizaje. En el fondo tampoco es que tiene que haber sí o sí una razón más allá de tu propio deseo de distensión. Ir a clases de idiomas puede ser tomado como un pequeño viaje semanal en el cual te desconectás del resto. Un espacio en donde tu mayor preocupación termine siendo escribir bien una palabra en específico o compartir cuál es tu comida favorita. Ese lugar en donde, para variar, podás salir de la monotonía diaria para sumergirte en otros temas de conversación.     

¿Qué decís? ¿Te terminé de convencer?

Con todo lo anterior queda en evidencia que aprender una lengua puede significar un gran crecimiento a nivel profesional y personal. Si es así y ya te decidiste por empezar a formarte en un idioma el siguiente paso es ver cuál te conviene y en dónde. Desde Travolucion ofrecemos asesorías gratuitas para orientarte en el programa que más se ajuste de acuerdo a tu perfil. ¡Hay muchas opciones! ¡Seguro encontramos una para vos! 

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